Nuestro cambio puede guiarte hacia el tuyo

Dejar de lado los errores que tantos problemas nos trajeron cuando teníamos el gran anhelo de cambiar nuestros hábitos alimenticios, requirió de una metodología. Y de ella vamos a hablarte en este post.

Hoy, recordamos con alegría el momento en que tiramos a la basura todo lo que estábamos haciendo de forma equivocada y, al mismo tiempo, comenzamos a pensar en posibles prácticas que nos dieran una respuesta definitiva para alcanzar nuestra transformación. 

No vamos a negar que fue un proceso largo y difícil. Porque aunque teníamos al alcance profesionales, investigaciones y bibliografía que nos indicaban cómo debía ser una alimentación balanceada y nos daban explicaciones acerca de los alimentos, no encontrábamos una guía clara para hacer viables y duraderos estos hábitos en nuestras vidas.

Decidimos empezar desde cero. Poco a poco fuimos mejorando la fórmula y creamos “una caja de herramientas” que a ti también te puede funcionar.

¿Cómo se dio el cambio? Aunque sabemos que ese proceso no termina todavía, podemos decir que se ha venido dando en diferentes etapas.

1. Etapa para depurar la información:

Empezamos a descartar información que no era tan confiable y a nutrirnos con contenidos profesionalmente validados y reales sobre lo que implica alimentarse bien. Así, aprendimos que te haces más consciente cuando conoces lo que te llevas a la boca.

Como buenas nerds que somos podemos decirte que jamás vas a parar de aprender sobre el tema alimenticio, pero nunca es tarde para comenzar. Y cuando te haces conocedora de un tema ya no te crees el cuento tan fácil, además eres más cuidadosa acerca de lo que recomiendas, ves o lees por ahí.  

2. Etapa de reconocimiento:

Comenzamos a reconocer las formas más fáciles para empezar a hacer posible nuestro cambio.

Te confesamos que esta etapa se desarrolló entre el ensayo y el error, porque algunas de las acciones que pensábamos iban a servirnos, no fueros tan fáciles de aplicar.

Al final, pudimos adaptar ciertas prácticas al estilo de vida de cada una de nosotras que nos hicieron ver la luz al final del túnel.

3. Etapa para crear nuestro método:

Podemos decir que la fase metódica fue un poco más difícil de realizar y nos recordó que todo deseo implica un sacrificio.

Fue el momento de pensar y crear procedimientos y ejercicios que pudieran ser exitosos, con los cuales no solo aprenderíamos a implementar nuevos hábitos sino que tenían el potencial para ayudarnos a grabarlos en nosotras por siempre.

4. Etapa para mostrar los resultados.

Es a la que más provecho le hemos sacado porque significó mostrar con gran orgullo los cambios de hábitos que estábamos logrando.  

Entendimos que compartir con los demás tu transformación no es arrogancia. Por el contrario, es un acto de valentía y generosidad que trae cosas positivas para tu vida y la de los demás.

Nosotras decidimos compartirlo de esa forma desde hace tres años. Y hoy, es la mejor manera de mostrar nuestro proyecto más valioso: Mishmash Ladies.

¡Ánimo! No te sigas preguntando si lo puedes lograr; nosotras podemos decirte con certeza que sí puedes y nosotras estamos aquí para ayudarte.

“Cambia de hábitos, cambia de vida”

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